Personas “vacuna”

484168764 (1)

“Es una egocéntrica”, “Me consume la energía”, “Es un manipulador”, “Va siempre de víctima”, …son “personas tóxicas” que intentamos evitar.

 

Pero ¿existen realmente las personas tóxicas o es como las percibimos?

Cuando nuestro organismo detecta una toxina, el sistema inmunológico se pone en marcha para intentar combatirla y poder sobrevivir a ella.

De la misma forma, cuando hablamos de personas tóxicas, nuestro cerebro construye la imagen asociada a la palabra “tóxica”y activa su mecanismo de defensa contra lo que considera una amenaza. Este mecanismo se encuentra en el área que ocupa nuestro cerebro más primitivo, el de la supervivencia, ofreciendo únicamente tres opciones de respuesta: la huida, el ataque o el bloqueo.

No existen “personas tóxicas” en términos absolutos.

Al igual que con los alimentos, algunas personas no toleramos ciertos tipos por su sabor, composición, estado de salud, vinculación emocional,….y otras somos inmunes e incluso nos benefician.

A diferencia de los alimentos, una persona tóxica no daña nuestro organismo por su toxicidad, lo que nos daña es el sufrimiento que nos genera la huida, el ataque o la parálisis que activa nuestro cerebro cuando se siente amenazado:

Cuando huimos esa persona sigue estando en nuestra vida. Cada vez que inventamos excusas nos genera un conflicto interno, bien con la mentira o con el desgaste del esfuerzo por evitarla. Dejamos en manos del destino el que el otro se de cuenta, se canse o que encuentre a otra “víctima”, delegamos la responsabilidad en el exterior.

Si atacamos el sufrimiento es aún mayor. No es sólo por la rabia de ese momento, sino porque lo revivimos una y otra vez en nuestra mente y cuando lo compartimos con nuestro entorno, incrementando su veneno cada vez.

También podemos sentirnos bloqueados y no hacer nada. En este caso acabamos volcando ese sufrimiento en forma de culpa y frustración hacia nosotros, por no sentirnos capaces de acabar con esa situación de malestar.

En realidad…

La vida nos conecta con las personas que necesitamos en cada momento.

Algunas son nuestros referentes, las admiramos, aprendemos de ellas y disfrutamos con esa interacción. Otras consideramos sus comportamientos tóxicos para nuestros intereses y evitamos su presencia. Son las que yo llamo “personas vacuna”.

Cuando una vacuna entra en nuestro organismo, los gérmenes inoculados nos generan malestar hasta que nuestro sistema inmunológico encuentra la respuesta adecuada. Nuestras células la guardan entonces en su memoria, fortaleciéndonos y protegiéndonos frente a nuevas invasiones.

Igual actúa nuestro cerebro ante una situación que le resulta incómoda o invasiva y no conoce las herramientas para afrontarla.

Si algo te cuesta, ahí hay algo que tienes que aprender.

Sólo cuando hayamos aprendido lo suficiente de esta situación dejaremos de encontrar el mismo perfil de persona “tóxica” que parece repetirse en nuestra vida, o mejor dicho, sabremos como responder de forma natural sin que ello suponga sufrimiento o conflicto personal.

Mientras no sea así,  la vida se encargará de seguir enviándonos vacunas para crear anticuerpos y fortalecernos y créeme, tiene infinitas formas de hacerlo y a veces puede ser “muy generosa” repartiendo…

Si evitamos a esas personas vacuna estamos también perdiendo una valiosa oportunidad para ampliar nuestras capacidades de respuesta y conocernos mejor, porque…

Las personas tóxicas son las “vacunas” en nuestro aprendizaje.

Tenemos personas vacunas y personas referentes en nuestra vida, al igual que actuamos como vacunas o referentes para otras personas, es decir, compartimos las oportunidades de un aprendizaje cruzado. Nuestras decisiones son las que marcarán nuestra evolución.

Debemos aceptar y respetar pues las relaciones de los otros. Aunque no las entendamos, cada uno tiene sus propias vacunas para generar anticuerpos y seguir creciendo.

¿Qué hacer frente a una persona tóxica?

Lo primero es cambiar nuestro lenguaje. Así desactivamos la imagen de amenaza de nuestro cerebro y activamos el área prefrontal, en el que se generan las posibilidades y el aprendizaje.

Lo segundo es cambiar nuestra emoción, de rabia a CURIOSIDAD. Esto sólo es posible si mi cerebro no se siente amenazado, de lo contrario mi sistema limbico quedará secuestrado bajo la emoción predominante que me permita la huida o la defensa.

Ahora sí podremos realizar las 3 preguntas que abrirán las puertas del conocimiento;

1. ¿Cual de los comportamientos de la otra persona me está generando conflicto?

Esto lleva tiempo, debemos ser muy específicos, pues cuando rechazamos a alguien intentaremos justificarlo a toda costa, incluso atribuyéndole características que serán puro juicio o interpretación personal. ¿Qué me molesta de esa persona exactamente?

2. ¿Porqué ese comportamiento me está generando conflicto?

Es posible que a mi me cueste decir que no, poner límites, necesite que se tenga más en cuenta mi opinión, … Debemos de ser muy rigurosos en nuestra indagación interior y atar en corto la tendencia natural que se nos escapará hacia justificaciones exteriores.

3. ¿Que puedo aprender de esta situación?

Con las conclusiones sí estaremos preparados e “inmunizados” para tomar nuestras propias decisiones. No sólo habremos evitado un sufrimiento inútil sino que habremos avanzado en nuestro autoconocimiento con plena satisfacción y agradecimiento.

Evitemos a las personas tóxicas en nuestra vida pero no renunciemos a la oportunidad que nos ofrecen para crecer y mejorar.

No olvidemos… Vemos el mundo como somos, no como realmente es, un conjunto de oportunidades para evolucionar.

 

 


Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s